Esta es otra entrevista sobre la experiencia de Vivir en Canadá. Se suponía que iba a publicar este testimonio/entrevista (y otros que vienen por allí) hace mucho tiempo, pero por varias razones tuve que estar alejado del blog todo este tiempo.

Esta entrevista está repleta de información. Me hizo pensar y reflexionar mucho sobre mi vida acá. Es interesante ver la vida canadiense a través de los ojos de un psicólogo. La entrevista es larga, te recomiendo busques una taza de café, de té o cualquier otra bebida que disfrutes y leas lo que Silvina tiene que contarnos. Para darte una idea de lo interesante de esta entrevista, esto fue algo que dijo Silvina: “Uno se puede ir de su país.  Lo que no se puede es irse de uno mismo“…

Además te recomiendo que compares lo que dice Silvina con lo que dicen otros sobre como es vivir en Canadá

¿Cuál es tu primer nombre?
Silvina Waisman

¿Cuál era tu profesión antes de venir a Canadá?
Psicóloga, especialista en psicología clínica, participando part-time en psicología organizacional y comunitaria.

¿Cuál es tu profesión actual en Canadá?
Psicóloga escolar (trabajando en francés) y psicóloga clínica en consultorio particular (en español, francés y esporádicamente, en inglés)

¿En qué año iniciaste el proceso de aplicación y cuánto tiempo tomó para que te entregaran la visa?
Lo inicié realmente en el 2004, demoré un poco entre dos etapas del proceso y luego tuve la visa en mayo del 2006.  En realidad podría decir que el trámite me llevó un año y medio.

¿En qué año llegaste a Canadá?
en julio del 2006

¿Qué edad tenías cuando iniciaste el proceso?
la suficiente para llegar a Canadá con hijos adolescentes :)

¿Quiénes te acompañaron en esta aventura?
Vinimos en familia, con mi esposo y mis dos hijos.

¿Cuál es tu país y ciudad de origen?
Argentina, ciudad de Buenos Aires.

¿A qué ciudad de Canadá llegaste? Alguna razón para escoger esa ciudad?
Vinimos directamente a Sherbrooke, Québec, por varias razones que se decidieron durante el proceso y todo lo que íbamos averiguando.  Primero, que era una ciudad pequeña que tenia todo lo necesario, buen desarrollo a nivel salud y educación, con dos hospitales universitarios y dos universidades… y no tan lejos de Montreal.  Además, era la ciudad donde íbamos a contar con una pequeña red de amigos y conocidos que ya habíamos ido formando en diversas reuniones en Buenos Aires.  Eran los latinos con hijos de edades parecidas a la edad de los nuestros, una red social mínima necesaria para ese primer tiempo donde todavía uno no conoce a nadie…

¿Habías viajado anteriormente a Canadá? Si es afirmativo, cuál fue el motivo y cuanto tiempo estuviste en Canadá?
no

¿En que ciudad de Canadá vives actualmente? Seguimos en Sherbrooke, aunque trabajo parte de la semana en Montreal.
La recomiendas a otros? Puedes explicar?
No puedo recomendar ciudades.  Creo que cada uno debe investigar sobre la ciudad y sobre las áreas que le interesan, que son distintas para cada persona.  Además cuando se viaja en pareja o en familia, la investigación sobre la ciudad debe contemplar  las posibilidades de todos.

Qué ciudad no recomiendas a otros? Por qué?
vale lo mismo que para la pregunta anterior.

¿Por qué te decidiste por Canadá y no otro país?
Por el nivel de desarrollo y por las políticas gubernamentales orientadas a la recepción de inmigrantes.  En otros países, la actitud hacia el inmigrante es más discriminatoria, en conjunto, más sectaria, en función de que si bien, también suelen necesitar inmigrantes, no son conscientes de esa necesidad y tampoco los gobiernos se pronuncian a favor.  Mientras se benefician con el inmigrante, lo reciben de manera ilegal, haciendo como que los soportan, solamente.  Creo que eso tiene un impacto en la actitud de la población local que incrementa los ya naturales sentimientos de prejuicios y  temor hacia lo diferente

¿Qué te impulso a salir de tu país de origen y venir a vivir a Canadá?
Para tomar una decisión tan importante, no puede haber una única razón.  Yo diría que es una combinación de cuestiones sociales, económicas y emocionales, expectativas hacia el futuro, hastío por las cosas del propio país que no cambian por mucho que uno, y otros como uno se esfuercen en hacer cambiar.  Solo el tema del motivo por el cual cada uno emigra… daría para una pequeña novela personal en cada caso.

¿Conseguiste lo que buscabas?
si.  Y creo que hay otras cosas que no buscaba porque no las conocía y me maravillo cuando tengo nuevos aprendizajes.  Pero hay otras cosas sobre las que estoy muy atenta: el stress silencioso que produce el esfuerzo por tener tantas cosas para aprender siempre…

¿Ha valido/valió la pena dejar todo lo bueno que tenías en Argentina?
Absolutamente, en especial porque estando en mi propio país, muchas veces no podía tener ni la tranquilidad ni el tiempo para disfrutar de esas cosas.  Y nada me priva de viajar cada tanto, o de seguir compartiendo aquí mismo cosas de mi propia cultura, tanto con otros latinos como con algunos amigos canadienses.

¿Haber dejado parte de la familia (quizá padres, abuelos, amigos, etc) es lo que causa mayor pena a los inmigrantes, pero cuéntame, que más dejaste que a veces te pone triste? Qué fue lo más difícil al dejar Argentina?
Me pone triste leer algunas veces noticias de mi país y ver que las cosas que no me gustaban cuando me fui, siguen igual.  Tal vez uno siempre tiene la esperanza, cuando ama algo, que las condiciones mejoren para que uno pueda volver a estar cerca de lo amado con orgullo, con satisfacción.  Por otra parte, creo que lo más difícil de dejar fue mi casa, porque había vivido 17 años en ella y porque allí crecieron mis hijos  Si bien era una casa que quería vender y cambiar aun cuando no hubiese emigrado (ya nos quedaba chica), el hecho de venderla poco tiempo antes de emigrar fue un impacto fuerte.  Creo que el proceso de desarmar la casa cuando uno todavía no armó la nueva y no sabe con qué se va a encontrar es una experiencia emocional muy intensa.

¿Seguro tenías mucha ansiedad y miedos, pero realmente, qué fue lo más difícil al llegar a Canadá?
jaja!  Me río porque lo que más recuerdo de los primeros tiempos es como veníamos apurados, conectados a full con hacer mil trámites, empujados por el ritmo febril de la gran ciudad.  Y llegamos en pleno julio, cuando todos estaban de vacaciones, y nos miraban sorprendidos de nuestro apuro: “Pero no… no se apuren, disfruten del verano, miren que bonito está todo, ya van a tener tiempo de hacer esos trámites, no se preocupen”.  Lo más difícil, por otra parte, fueron los primeros tiempos hasta entender que teníamos que sintonizarnos con la manera de hacer las cosas aquí, que es distinta de la manera que traemos nosotros.

¿Todo cambio requiere valentía y esa es una de las fortalezas de todo inmigrante, pero cuéntame qué tal fueron los primeros días, los primeros meses y quizá años?
Fueron difíciles en el sentido de balancear el stress y el estado de ánimo de cada integrante de la familia.  Cuando todos viven la presión del cambio y de todo lo nuevo que hay que aprender, hay menos tolerancia para el nerviosismo del otro y es muy fácil discutir por tonterías.  Al fin y al cabo, mejor explotar con ese que tenemos cerca, que nos conoce y nos quiere y al final, nos va a perdonar, en vez de explotar en un ambiente nuevo donde no manejamos bien el idioma o donde queremos “hacer buena letra” para que nos conozcan con nuestras mejores “galas”.  Tomarnos el tiempo para respetar también los nervios del otro, o “aflojar” por turnos, cuando el otro tenía un poco de energía para tolerarnos, también fue un aprendizaje que hubo que hacer.

¿Cómo es tu vida en Canadá, cuéntanos cómo te va actualmente?
Estoy muy contenta con mi vida.  De todos modos, no importa cuánto francés aprenda (y puedo asegurar que es una tarea cotidiana, que da muchas satisfacciones pero siempre exige esfuerzo) cuando trabajo en francés debo asumir esa pérdida que es la falta de esa seguridad por la destreza que tengo en mi idioma.  Esa es una pérdida que se puede balancear con muchas otras cosas, pero hay que saber que siempre está ahí, por lo menos, va a estar por muchos años.  En especial si el trabajo que desarrollamos nos exige una pericia especial con el idioma.

¿Estás arrepentido de haber dejado tu país y haber venido a Canadá?
En absoluto.  Siempre fui una persona deseosa de aprender, curiosa de otras culturas.  En ese sentido, volvería mil veces a emprender esta aventura de vivir.

¿Qué le recomiendas a la gente que está en proceso de venir a vivir en Canadá?
¿Qué le recomiendas a las personas que “quisieran emigrar a Canadá”, pero por alguna razón u otra tendrán que resignarse a quedarse en su país de origen?
Para las personas que “quisieran”, ya sea emigrar a Canadá o que “quisieran”, cualquier otra cosa en la vida, lo que les recomendaría es que los “quisiera” deben cambiarse por los “quiero” y empezar a planear los sueños para que se conviertan primero en proyectos y luego en realidades.
Creo que para el que quiere de veras algo, la resignación es difícil.  Si realmente ven que no es posible, más que resignación, les recomendaría adaptar los proyectos a la realidad, pero eso se ve en cada caso.

¿Si pudieras hablar con el ministro de Inmigración Canadá, qué recomendación le harías para mejorar el proceso de aplicación, el proceso de adaptación y la calidad de vida de los inmigrantes?
Durante el proceso de aplicación, dedicaría más tiempo a explorar y ayudar a clarificar las cuestiones emocionales y familiares de las personas que aplican porque eso tiene un peso muy importante en la capacidad de adaptación que luego necesitarán.  Durante el proceso de adaptación que tiene que ver con la calidad de vida de los inmigrantes (pero también del entorno que trabaja con ellos) recomendaría diseñar ofertas que contemplen las diferencias de los inmigrantes.  No es posible aplicar un mismo “paquete” de ayudas a la integración para una persona que viene refugiada, que acaba de vivir perdidas enormes y que quizá carece de las competencias mínimas para integrarse, con las necesidades de un profesional que ha recorrido un largo camino de perfeccionamiento en su país de origen y que necesita ayudas más puntuales, quizá menos dependientes pero no por eso menos válidas.

Recuerdo por ejemplo cuando llevé al ministerio de inmigración mis papeles para que reconocieran la equivalencia de mis diplomas.  Fue un trámite que me costó muchísimo dinero, (cerca de 1000 dólares) en un momento que uno no ha comenzado a trabajar aún y sólo está gastándose sus ahorros.  Y se trata de un trámite importante, eso que uno necesita para realmente empezar a ser productivo.  Me dijeron que si estuviera en la ayuda social como una refugiada me lo pagarían, pero como en ese momento era estudiante (estaba mejorando mis competencias) entonces no.  Lo absurdo es que probablemente un refugiado necesita otras ayudas, no tanto la de homologación de diplomas.  Y un profesional que se está gastando sus ahorros también necesita ayuda para empezar a ser directamente productivo.  Por qué cobrarle tan caro un trámite?    Tal vez una persona que recién llega y no sabe el idioma, necesita un traductor permanente en cada uno de sus trámites.  O a alguien que en su país casi no trabajó nunca, sea necesario ofrecerle un curso de seis semanas para que aprenda a realizar su CV.  (hoja de vida).  Pero un profesional entre los 30 y los 40 años, por ejemplo, ya ha hecho su CV muchas veces.

Tal vez necesite que alguien le de un pequeño curso que le enseñe a interpretar los boletines de notas de sus hijos en la escuela, cuyo sistema de calificación y de organización de cursos puede ser muy distinto que los que conoce de su país.  O que se les explique sobre como manejarse con el sistema de salud, o con las presentaciones de impuestos.  O sus créditos o deudas.  Por ejemplo, cuando nos instalamos gastamos muchísimo dinero en efectivo en la compra de muebles y todo lo necesario.  Bastante tiempo después nos explicaron que todas esas compras no nos servían para generarnos desde el primer día una historia de crédito, fundamental en Canadá.  Hubiera sido mucho más útil depositar ese dinero, que el banco nos diera una tarjeta de crédito y gastar con la misma tarjeta, para que luego se viera que la pagábamos a tiempo.  Eso nos hubiera ayudado a crear nuestra historia de crédito, que aquí es fundamental, mucho antes.

Otra cosa que me parece importante durante el proceso de aplicación es que se ayude a los profesionales, por ejemplo, a chequear si sus profesiones serán aceptadas o no, y que se requerirá para ello.  En el caso de los médicos, (hablo en particular de Québec) me parece lamentable que no se les explique que es tan pero tan difícil que puedan un día dedicarse a su profesión, que si las cosas no cambian, es casi imposible para un médico volver a trabajar como médico.  Conozco excepciones, pero la mayoría ha seguido otra carrera del área de salud ante la, prácticamente, imposibilidad de volver a ejercer como médico.

¿Mucha gente habla de la calidad de vida en Canadá, pero que puedes decir de la calidad del tiempo. Es decir, mucha gente se vino por “la inseguridad en sus países”, pero estando aquí se dan cuenta que tienen que trabajar y trabajar como locos para mantener el estatus del sueño del norte, que puedes decir al respecto?
Nadie nos obliga a renunciar a nuestras costumbres.  Por ejemplo, si aquí la cultura es mucho más consumista, simplemente porque comprar cosas y sacar créditos es más fácil que en nuestros países, nadie nos obliga a vivir a ese ritmo.  Hay a la vez, cosas mucho más económicas, hay gente que vive mucho más simplemente, que incluso deciden trabajar menos y vivir con menos superfluidad para disfrutar más de su tiempo…  Así y todo, creo que la gente aquí disfruta más del tiempo que en mi país, o al menos, en mi ciudad, Buenos Aires, que puedes estar a 20 minutos en auto de la casa de unos amigos, pero vivir un ritmo enloquecedor y no encontrar tiempo para verlos durante meses…

¿Quién crees que se adapta más fácil… quien aplica como principal (digamos quien tomó la iniciativa), la pareja o los hijos?
Eso depende de muchas cosas, es imposible de responder “en el aire”.  Depende de sus capacidades, depende de su flexibilidad, de su estabilidad emocional, son muchas variables.  Por el lado del idioma, los niños se adaptan mucho más rápido que los adultos, por un lado, por la gran plasticidad que tienen para los idiomas y por el otro, porque las exigencias que tienen que enfrentar son menores que las de los adultos.

¿Qué puedes recomendar para mejorar, apresurar y tener éxito en el proceso de adaptación a aquellas personas que están físicamente aquí en Canadá, pero su  corazón y su mente aún permanecen en su país de origen?
Apresurar el proceso no es gratis, quiero decir con esto que hay un tiempo psíquico que no es correlativo necesariamente con la dificultad de la tarea o con el tiempo que te llevaría adaptarte a algo nuevo en tu propia cultura  Es un tiempo de elaboración interna que es necesario.  A las personas que su corazón y su mente aún permanecen en su país de origen, les recomendaría que revisen los motivos por los cuales quisieron emigrar.  Si esos motivos son aún válidos, les sugeriría entonces que revisen qué es lo que dejaron en su propio país: a veces hay padres ancianos de los que no es fácil separarse cuando uno no sabe cuánto tiempo queda para estar con ellos, a veces hay hijos mayores que no quisieron levar anclas junto con el resto, a veces hay una profesión, un nicho especial de trabajo, algo único que es durísimo dejar atrás.

Pero a veces hay miedo, a veces hay dificultades de pareja, a veces hay familias que desde el país de origen sabotean o presionan o crean culpa…, a veces hay desacuerdos con la pareja que se “hacen pagar” al otro inconscientemente a través de la insatisfacción o la enfermedad.  Esto que digo puede parecer rebuscado pero en el consultorio, la estadística me muestra que es mucho más común de lo que la gente puede creer a priori.  Y cuando están todos estos últimos motivos… yo diría que hay que reflexionar mucho, aclarar qué es lo que está pasando, y si es necesario pedir ayuda profesional o consejo espiritual, o sostén comunitario, o lo que sea, porque es muy probable que las expectativas de superar en otro país lo que no se puede superar en el propio, a nivel emocional y de vínculos, está ejerciendo una fuerza negativa que contamina los nuevos proyectos.

Uno se puede ir de su país.  Lo que no se puede es irse de uno mismo, con uno mismo hay que seguir conviviendo.  Y las contradicciones internas no desaparecen porque uno haga kilómetros.  El camino a recorrer será más o menos largo, pero es hacia adentro.

¿Qué es, en tu opinión, lo bueno, lo malo y lo feo de Canadá?

Lo bueno, para mí es la organización, en líneas generales un alto Standard de calidad en los procesos y en los productos y en la atención a las personas.  El respeto por las leyes, por los contratos, por los acuerdos.  La equidad que existe en el reparto social: no hay tantos extremos entre los pobres y los ricos.  Las personas que más tienen son las que más impuestos pagan.  Nadie, salvo alguna excepción por algún raro motivo, va a morirse de hambre o de frío.  Hay una alta inversión en lo social y eso se nota en muchos aspectos.

Lo malo, te diría, que es el sistema público de salud gracias a la primacía de intereses particulares del colegio de médicos, que no permiten que aumente la cantidad de profesionales pese a las enormes demandas que hay en la población. Por otra parte, hay mucha inversión en cuanto a materiales y otros recursos humanos, pero muchas veces no pueden funcionar gracias a que se necesita que el médico lo autorice… y ahí es justamente donde el sistema hace agua.

Lo feo es un grupo de gente indiferente, muy individualista.  Esto, sin embargo, no es solo propio de este país.  Lo malo es una gran represión: lo educado es responder con una sonrisa y hacer lo que se debe, siempre.  Eso a veces deja como resultado una gran violencia contenida.  En esta sociedad no se sabe bien cómo responder a la violencia y se la reprime mucho por lo cual, la violencia reaparece, oculta, de otras maneras.  Esto tal vez no sea tan evidente, es un hilado fino que estoy haciendo… Pero en cierto sentido, esta condena permanente que hay hacia la violencia, resulta también tranquilizadora ya que nos ahorra muchos malos momentos.

No es tan común que alguien te maltrate en una dependencia pública como sucede tan a menudo en mi país.  Algo malo es la gran burocracia y la dificultad para saltar por arriba de algunos esquemas muy estrechos.  Supongo que es el riesgo: en nuestros países estamos obligados a ser creativos, o nos morimos de hambre.  Y también estamos obligados a saltarnos algunas reglas, de tan absurdas, injustas y arbitrarias que son.  El excesivo respeto por los protocolos que hay aquí, corta muchas alas de creatividad pero también traza caminos claros para que la gente pueda vivir tranquila.

¿En tu opinión, hay alguna edad de los aplicantes (digamos papá y mamá que aplican), en la cual tu  dirías “NO, lo mejor es NO aventurarse a emigrar, NO dejar tu país de origen, sino resignarte a hacer una mejor vida en Argentina y visitar Canadá como turista”?
No.  La edad está en relación con otras variables.  Supongo que estás preguntando sobre una edad máxima.  Todo depende de las ganas de aprender y reorganizar la carrera.  O del dinero con que se cuenta para esperar mientras las oportunidades se van formando.  Algunas personas bastante mayores que el promedio han  venido y han reorganizado sus carreras.  Otros han instalado finalmente un comercio o empresa.  No creo que exista una edad para “resignarse”.  Como dice el dicho, mientras hay vida, hay esperanza.

¿Muchos consideran que traer a los hijos pequeños es malo porque sufren  (separación de los abuelos, primos, tíos, adaptación, etc.)… que puedes comentar al respecto?
Que los niños nos reflejan como espejos.  Si mamá y papá están convencidos del valor del proyecto, no hay nada que los niños no puedan superar, y te diría, lo superan bastante rápido.  Mi experiencia (no sólo profesional, también como madre) es que los niños son esponjas que absorben las emociones de los mayores que los educan.  Salvo raras excepciones, todas las dificultades de los niños suelen ser expresión de los sentimientos contradictorios de los padres.  Cuando los padres se aclaran al respecto, los niños comienzan a funcionar de nuevo fluidamente.

¿Soy partidario de la idea de que uno “no debe subestimarse cuando llega a Canadá” en cuanto a buscar empleo se refiere, es decir, mucha gente considera que “hay que emplearse en lo que sea” porque estás llegando y necesitas la experiencia canadiense, el idioma, etc. Qué opinas? Qué se puede hacer para evitar caer en la trampa de “tener que sub-emplearse”?
ummmm, es una pregunta difícil porque depende de la situación.  A nivel racional, algunas personas podrían decirte que con tal de no gastar sus ahorros o con tal de no endeudarse o no tener que aceptar la ayuda social, pueden trabajar de lo que sea.  Y luego, la experiencia les muestra que para ganar algún dinero, tal vez poco,  no solo han perdido mucho tiempo en el que no pudieron formarse mejor y buscar un trabajo más acorde a su formación sino que también han vivido situaciones que minaron su autoestima y los enfermaron, con lo cual, la pérdida económica fue, finalmente, mayor.  En otros casos, un trabajo de cualquier cosa, cuando la persona se siente bien, fuerte, útil, y mientras puede ir preparándose con tiempo, si encontró el grupo humano adecuado, puede ser una ganancia en práctica funcional del idioma y en contactos personales.  Todo depende de la situación, no hay una receta única para todo el mundo.

¿Cuál es ese recurso o recursos indispensable(s) (además de los documentos legales para establecerse en Canadá) que, en tu opinión, debe tener cualquier persona que quiera vivir en Canadá, y que sin esos recursos tu le dirías “Ni lo intentes”?
poder aceptar los cambios.  Hay personas que se desorganizan completamente con solo cambiar de oficina… Migrar es cambiar.  En realidad, vivir es cambiar, pero algunas personas no están enteradas todavía.

¿Mucha gente se queja y argumenta que… “Los que se vienen se olvidan de sus orígenes y no ayudan a sus compatriotas latinos que están en proceso de venirse o que están recién llegados”. Cómo ves el apoyo de los latinos ya establecidos en Canadá hacia sus compatriotas que quieren hacer una vida en este país?

Personalmente he recibido siempre la información que pedí.  Y lo que encuentro mejor aún,  hemos recibido muchísima ayuda concreta, escucha y compañía y también la hemos dado.  El problema que veo es cuando uno se olvida que las personas son personas aquí, allá, y en todas partes.  Y que la solidaridad existe, y también el individualismo y el egoísmo.  Por ejemplo, he leído en un foro de inmigración en Internet, una persona que había estado mucho tiempo en el foro, preguntando cosas.  Y luego, cuando le llegó el momento de irse, mandó un mail que decía: “bueno, muchas gracias por todo lo que me han ayudado, ahora que ya voy a viajar, me describo, gracias, que les vaya bien”.  Lo cual, demuestra una increíble falta de reciprocidad, además de falta de habilidad social: si estuviste todo ese tiempo contando tus cuitas y pidiendo ayuda, como piensas que a las personas que te ayudaron no les gustaría que le cuentes como te está yendo mientras te estás instalando, y que aumentes el conocimiento grupal del tema de la migración, al aportar tus propios aprendizajes y vivencias que,  a la vez, irán ayudando a otros?

Por otra parte, cuando las personas están ya integradas, su vida social con los locales y sus obligaciones laborales y comunitarias pueden ir creciendo, por lo cual empieza a faltar el tiempo, a la vez que el interés se concentra, como es lógico, en gente con la que tienen cosas en común en ese momento.  De qué manera pide ayuda la gente, además, es otro punto importante.  Hay personas respetuosas y agradecidas que cuando reciben ayuda, no ven el momento de devolver el favor, de hacer algo por el otro, o de ayudar a otro nuevo que llega.  Y también hay personas que piden ayuda como si los demás les debieran algo, piden ayuda de manera invasora, en algunos casos, hasta prepotente.  Sin llegar a esos extremos, cuando uno manda un e-mail pidiendo información, es necesario ver esa comunicación con el mismo respeto que tendría que mostrar si uno se presentara en persona.  Hay e-mails donde se pide información con una frase como: “Hola, te escribo para que me cuentes qué tal es Canadá”.  Qué sería lo mismo que alguien se aparezca en tu casa a cualquier hora, sin respeto por tus tiempos y te arroje a la cara: “Hola.  Vengo a que me ayudes. A ver si te imaginas qué puedo necesitar y empiezas a desplegar todos tus saberes y recursos para ayudarme”.

Puede sonar exagerado lo que acabo de decir, pero la comunicación virtual, aunque a veces se olvida,  sigue siendo comunicación con una persona.  Cuando alguien pide  información sobre un punto que no encontró, algo específico pero que muestra que ha venido leyendo y averiguando y tiene dudas sobre este punto… entonces es posible ayudarlo.  Pero cuando se pretende que uno empiece a escribir una novela a alguien que no tiene la menor idea de lo que quiere saber… En fin, me pasó de responder a preguntas como estas, enviando un e-mail con distintos vínculos de sitios de Internet donde se contaba todo lo necesario para comenzar a averiguar sobre Canadá, y que la persona en cuestión ni siquiera acusara recibo o ni siquiera enviara un escueto “Gracias”, y esto me pasó unas cuantas veces.  Ya ves… habrá que ver quién se queja de la falta de ayuda.  Yo he encontrado entre los latinos inmigrantes, gente increíblemente solidaria.

Hay un dicho interesante que nos sirve mucho a los psicólogos: Por un dedo que señala al de enfrente, hay tres dedos que señalan al que señala.  Hagan la prueba de apuntar con el índice y verán hacia donde están apuntando otros tres dedos.  Esto quiere decir, que en nuestras quejas pueden aparecer también indicios de aquello que nosotros mismos no sabemos como hacer, pero en vez de pensar en qué nos equivocamos, señalamos al de enfrente, eso es más fácil, no nos demanda paciencia, comprensión ni trabajo.  Es más fácil.  El problema es que quejarse…no sirve más que para descargarse un poco la frustración pero seguir dando vueltas en círculos.

¿Siguiendo con la pregunta anterior, hay alguna nacionalidad latinoamericana que creas, tiende a ser  más solidaria que otra? De cual nacionalidad, no necesariamente latina deberíamos aprender en cuanto a solidaridad con sus nuevos compatriotas recién llegados a Canadá?
No conozco lo suficiente a todas las comunidades y no me serviría tampoco ese conocimiento para responder a tu pregunta.  Con la experiencia he ido convenciéndome cada vez más de que las personas son únicas y en todas las culturas hay gente diferente entre sí.  Yo soy como soy por ser yo, por las experiencias que tuve en la vida, por lo que aprendí con ellas… etc.  Ser argentina y porteña, me hace saber de tango, de asado y de psicoanálisis más que el promedio.  Pero no cambia quien soy respecto de mi capacidad de ser solidaria.

¿Cuando llegué, recuerdo que bromeaba… no he aprendido a hablar inglés y se me está olvidando el  español… mucha gente dice que “una vez eres inmigrante, ya no eres del país de origen, ni tampoco perteneces al país que te recibió… para siempre eres un ‘inmigrante’ ”. Crees que eres argentina, canadiense o realmente es cierto que perdiste tu identidad para siempre? Es eso malo, bueno o no te importa?
Joan Manuel Serrat tiene una canción que me gusta mucho, que se llama “Vagabundear”.  En una estrofa dice: “No me siento extranjero en ningún lugar.  Donde haya lumbre y vino, tengo mi hogar.  Y para no olvidarme de lo que fui, mi patria y mi guitarra las llevo en mí.  Una es fuerte y es fiel, la otra, un papel”.
Yo creo que cuando uno se plantea emigrar (no digo los que piensan irse a estudiar y luego volver… o los que parten con la idea –un poco ingenua a mi parecer- de que van a hacer el dinero suficiente para luego volver y mejorar su vida en su país de origen), digo, los que llegan a la conclusión de que quieren vivir en otro lado… comienzan a ser extranjeros en su propio país.  En mi país, por ejemplo, la mayoría somos inmigrantes en algún sentido: hijos o nietos de inmigrantes.  Hay un chiste conocido que dice que los mexicanos descienden de los aztecas, los guatemaltecos descienden de los mayas, los peruanos descienden de los incas y los argentinos descendemos de los barcos.  Para responderte sobre mí, en particular, soy una argentina que vive en Canadá y que es ciudadana canadiense.  Creo que me enriquece sumar en vez de restar: me emocionan las estrofas de “Oh Canada” porque me recuerdan que este país nos recibió con respeto… y me emociono todo el tiempo cuando escucho “Oid mortales, el grito sagrado….” Porque me recuerdo de niña, en la escuela, de guardapolvo blanco… o en la escuela de mis hijos.  Esas vivencias están soldadas a mi identidad así que no veo como podría prescindir de ellas.

¿Qué puedes decir de los hijos… mientras más pequeños hayan llegado, más canadienses son… qué le puedes recomendar a los padres latinos para mantener viva la identidad latina en sus hogares canadienses? De hecho, recomiendas mantener viva la identidad latina o es mejor ir full con la integración y pasar la página?
Recomiendo respetar la cultura de origen en la casa.  Recomiendo hablar la lengua de los padres en la casa, porque es una pena que los niños no aprendan la lengua de sus padres a la edad en que más fácilmente lo pueden hacer.  Eso no está reñido con la integración, de ninguna manera.

Para mi, integración es probar la “poutine” al menos una vez, aunque no esté obligada a seguir comiéndola si no me gusta.  E integración es invitar a mis amigos quebequenses a comer un asado al carbón…  y también darles un mate dulce especial para ellos, que encuentran demasiado amargo un mate común… o que les resulta desagradable la idea de tomar varias personas de la misma bombilla.

¿En mi opinión dominar muy bien uno de los idiomas oficiales es fundamental para tener éxito en el Proyecto Vivir en Canadá y creo que mucha gente debería dedicarse a estudiarlo aún desde antes de aplicar. Cuál era tu nivel de inglés cuando llegaste a Canadá (por favor visita el enlace siguiente para que veas los niveles):

http://www.form.services.micc.gouv.qc.ca/epi/help/popupHelp.jsp?content=Niveaux_competence.pdf

– Ninguno
– Mínimo
– Elemental
– Intermedio Bajo
– Intermedio Alto
– Avanzado

mi nivel de inglés era avanzado pero como tuve que aprender francés (vivo en Québec), el francés tapó mi fluidez oral en inglés, el resultado es que ahora es avanzado a nivel escrito pero muy entrecortado a nivel oral.  Para generalizar, me parece que el aprendizaje de idioma es imprescindible, cuanto antes mejor, cuánto más avanzado mejor… Y de todos modos el mejor aprendizaje es el que se hace en inmersión, es decir, viviendo, estudiando aquí, hablando con los locales, aunque empecemos hablando como “Yo Tarzán, tu Jane”.
Para inmigrar a Québec hay que saber francés.  Sin embargo los que se instalen en Montreal o en Gatineau igualmente duplican sus chances laborales si, además,  manejan bien inglés.

¿Mucha gente habla de la discriminación hacia los latinos, tú crees que existe tal discriminación en  Canadá o quizá sea un asunto del idioma que constituye una barrera para la adecuada integración?
Creo que la gente que discrimina existe en todas partes.  Yo recuerdo que en mi país hay mucha discriminación, y eso que es un país donde la mayoría, como dije, son hijos de inmigrantes.  Sin embargo, en Canadá hay muchas leyes y castigos contra la discriminación entonces, quienes discriminan tienen que cuidarse un poco.  Luego, está el tema de la auto-discriminación, pensar que todo lo que nos sale mal, es porque nos discriminan… entonces, actuamos raro, entonces, nos tratan raro.  Es decir, provocamos justo aquello que temíamos.  Propongo partir como si la discriminación no existiera e insistir en la integración y que no nos importe cuando creamos ver un rechazo.  Pensar siempre que si no va bien con esta persona, irá bien con otras…  Y también es cierto que cuanto mejor dominamos el idioma más podemos participar e integrarnos.

¿Por otro lado, hay cosas que dejaste en tu país de origen y más nunca quieres ver en tu vida, además de la inseguridad, qué otra cosa NO quieres ver en Canadá?
La falta de recursos para la ayuda social… la falta de respeto hacia el trabajo de las personas.  La pretensión de que la gente trabaje gratis y a la vez el desprecio por el trabajo voluntario (“algo ganará si lo hace gratis, alguna trampa debe haber”), la corrupción que inunda todas las esferas de institucionales.

¿Cuando me venía, pensé en traer muchas cosas, pero también pensé en vender y tomar los dólares y comprar todo nuevamente… era todo un dilema… ahora que has vivido en Canadá y sabes los trucos… qué le recomiendas a las personas (a) vender lo más que puedan, traerse dólares y comprar aquí cosas nuevas o (b)traerse sus propias cosas si ya las tienen?
Hay cosas que tienen un valor emocional.  Sugiero traer esas, porque todo lo demás se puede comprar de nuevo, y quizás a muy buen precio.  También los libros en castellano, los que tuvieron importancia para nosotros y queremos conservar.  Todo depende del valor y de la posibilidad de traer un container en ese momento.  La ventaja de tener las propias cosas es que permite reencontrar algo de estabilidad en un momento en que todo nuestro entorno es puro cambio.  Pero esa ventaja se puede reencontrar con un mantel bordado por la abuela, con una funda de almohadón que ocupa poco espacio en la valija… Todos recomiendan viajar (y también, otra vez, Serrat)  ligero de equipaje.

¿Imagino que mucha gente, te decía: “no lo hagas, estás loco(a), cómo vas a dejar tu trabajo estable en Argentina, los niños se van a enfermar con ese frío”… etc, etc; estaban equivocados? Le recomiendas a los nuevos “aventureros” que escuchen esas “voces sabias” o les recomiendas “leer tu blog y escuchar a los que ya viven aquí y saben cómo es la vida canadiense”?
Por qué escuchar a los que no saben?

¿Mucha gente dice: “al llegar a Canadá hay que empezar desde cero”, es eso cierto? y si ese fue tu caso, cuánto tiempo te tomó conseguir un estilo de vida por lo menos igual al que tenías en Argentina?
Es cierto en algunos sentidos y no es cierto en otros.  Al llegar aquí, nadie sabe de mi experiencia ni lo que hice.  Pero la gente inteligente sabe que no nacimos ayer y es capaz de ver lo que traemos.  Está en cada uno tratar de hacerlo valer.  Respecto al tiempo particular que me llevó ubicarme… creo que me ubiqué como estudiante a los tres meses de llegar…  Y lo pude hacer partiendo desde el nivel que ya tenía.  Para el trabajo llevó más tiempo por la necesidad del conocimiento de francés para un trabajo tan exigente a nivel de la comunicación como lo es el mío.  En algunos sentidos, tengo oportunidades laborales que no existían directamente en mi país, y en otros aspectos, después de casi cinco años de haber llegado, un año desde que fui aceptada como psicóloga en la Ordre des psychologues de Québec, todavía no soy tan conocida en mi profesión por mis colegas como lo era en mi país, eso está aún en construcción, sin prisas pero sin pausas.

¿La inseguridad, una mejor calidad de vida y mayores oportunidades son las razones más mencionados para haber dado “el gran paso”. Definitivamente, hay mayor seguridad, eso es indiscutible, pero te pregunto… honestamente, tienes realmente mejor calidad de vida sin tus amigos, sin (probablemente) tener a tu padres cerca, sin “el idioma que hablabas desde chico”, sin las cosas a las que estabas acostumbrado(a), sin la sensación de “tengo todo bajo control”?
En mi país, tenia el idioma y el conocimiento de la cultura bajo control, pero en muchos sentidos, (uno de ellos la inseguridad, sobre todo, jurídica, política e institucional) me sentía sentada sobre un volcán.  Estar sentada sobre un volcán no es mi imagen de calidad de vida.

¿Consideras que vives mejor, igual o peor a como vivías en Argentina?
Vivo mucho mejor.  Aunque no tenga la facilidad de la ayuda doméstica que tenía en mi país, cambio esa comodidad por la satisfacción de saber que aquí una cajera de  la cadena de comida rápida, alquila y vive con su salario, no está obligada a seguir viviendo con sus padres y pidiendo ayuda para llegar a fin de mes. Ni tampoco una empleada doméstica trabaja de lunes a sábados por un poco más que la casa y la comida. Es decir, acepto la pérdida de ciertos privilegios para ver a mi alrededor mayor equidad.

Siempre recibo la pregunta “Me quiero ir a Canadá, cómo hago?”. Me parece tan obvia la respuesta: “visita el sitio web de inmigración Canadá”. Pero qué le puedes recomendar a esa persona que está en “cero” y que está considerando la idea de vivir en Canadá?
Lo mismo que tu.  Pero le agregaría que toda la información está en Internet, que no necesita ningún gestor, pero que si no tiene facilidad con la computadora o con inglés, que pida ayuda a algún amigo que tenga esas competencias para que le ayude con la información pero  que se ponga lo antes posible a adquirir esas competencias por si mismo porque aquí, hasta la factura de la electricidad la va a pagar entrando a su banca on-line.

¿Tienes algún negocio, blog, página web que quisieras compartir? Nos puedes contar un poco sobre qué se trata y que beneficio trae a tus lectores? Tienes algún tipo de promoción que quisieras mencionar en este espacio?

Tengo un blog que actualizo en ocasiones muy seguido, otras con muchos meses de diferencia un post de otro.  El blog trata sobre aspectos de psicología y de migración y se encuentra en esta dirección:

www.psicologiaymigracion.blogspot.com

Sobre Silvina:

Soy psicóloga, especialista en psicología clínica.  Trabajo con adultos, adolescentes, niños, parejas y familias.  Además de la atención en consultorio, ofrezco actividades grupales con técnicas teatrales, arte terapia y técnicas de acción, que representan una alternativa muy útil para  quién necesita una vía creativa que le permita expresarse mejor, comprenderse más, animarse a nuevos desafíos y compartir con otros los impactos de la migración.  Trabajo en Montreal y en Sherbrooke y periódicamente  conduzco formaciones en otros países.  También se me puede consultar on-line, en orientación psicológica.  (orientaciopsic@gmail.com)

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